Recién culminamos un nuevo proceso
electoral. Estimulados, en ocasiones por la incertidumbre de lo que es incierto
y en otras por la confianza de sabernos ganadores, llegamos a obtener por medio
del voto de nuestra gente, la responsabilidad de administrar el desarrollo de
nuestro Macuelizo. Construimos, junto al pueblo, el Plan de Gobierno municipal.
Incluimos en esta herramienta de desarrollo programas como el mejoramiento de
carreteras, instalación de paneles solares, instalación de sistemas de cosecha
de agua, conservación y protección del medio ambiente, plan techo, instalación de
letrinas, atención a las mujeres, los niños, adolescentes, adultos, atender la
cultura, el deporte y un nuevo componente: La soberanía y seguridad alimentaria
y nutricional de nuestros pobladores.
No en vano hemos adquirido
experiencia en municipalismo, experiencia que nos ha permitido tener claridad
del rumbo de nuestros esfuerzos y hacia donde orientar las estrategias de
desarrollo. Aunque parezca una palabra gastada, para nosotros es la esencia de
estar donde estamos y el motor de impulso hacia un futuro mejor para nuestra
gente. Gracias al hecho de aguzar nuestra consciencia, comprender nuestro rol
desde el escenario en el que estamos, comprender el papel de integralidad que
conllevamos en los hombros los servidores públicos. Todo es importante, pero el
meollo de todo está en identificarnos con la gente, tener un alto sentido de
pertenencia y de pertinencia para ser portadores de esperanza, de progreso, de
alegría y de fe.
Vamos a seguir caminando con ímpetu,
transparencia, responsabilidad, unidad, solidaridad etc, pero también vamos a
revisarnos, a vernos por dentro y mejorar aquellas cosas que por una u otra razón
no han sido eficientes. El dinamismo y
el comportamiento cambiante de la sociedad, nos obliga a realizar ajustes cada
día, a ser autodidactas y replantearnos todo aquello que implique quedarnos
estancados en el camino. Vamos con el espíritu del revolucionario, del sujeto
de cambio, de oídos abiertos, de mente y espíritu serio. Vamos a ser líderes,
de aquellos que aceptamos con humildad la critica de nuestro hermano, de los que
subimos a todos al vehículo del progreso, del que entiende y se da a entender,
del que comparte las alegrías y las tristezas porque estamos claros que solo de
esa manera llegaremos con gloria al progreso deseado.
Los niños deben asistir a las
escuelas en ambientes escolares aceptables, además del calor humano que le
imprimen los docentes, también pretendemos que todos asistan a las aulas de
clase con las comodidades permisibles, porque es necesario, justo y ante todo metodológicamente
imprescindible.
Ante la declaración de “no
viables” los proyectos de electrificación convencional, estamos atendiendo las
necesidades de la gente para que las noches sean más cortas y llegue esa luz
tenue, pero llena de esperanza que tanta falta hace y que ha sido demanda
recurrente de los pobladores. Nuestro propósito es que los niños y los adultos
compartan, bajo la luz, en familia y con alegría la leyenda contada por el
anciano, que la familia pueda levantarse por las madrugadas a preparar el café,
enciendan la luz, prescindiendo para siempre del hachón de ocote que ha afectado por años sus pulmones.
Que tengan acceso a las noticias, la música y a su programa favorito diariamente
sin requerir obligatoriamente de las baterías para el radio, que las noches en
las comunidades no estén selladas por el reflejo de la luna como única luz que
cubre los bosques y que de ahora en delante podamos ver por las noches, en las
faldas de los cerros, las muchas luces, el mundo de luciérnagas que parecen ser
las bujías de las casas cuando son vistas desde la distancia.
Creo fielmente que cuando tenemos
este sentimiento, entonces podemos llamarnos municipalista, es cuando en
nuestra mente se mantiene siempre viva la imagen de nuestra gente, alegre,
viva, dinámica y eternamente satisfecha. Aunque parece un sueño, no, es una
realidad que vive en el corazón de todos.
Vamos todos por el mejoramiento
del modelo de desarrollo, de mejora continua y de esperanza.
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