martes, 6 de noviembre de 2012

Hacia un mejor camino, hacia el progreso.



Recién culminamos un nuevo proceso electoral. Estimulados, en ocasiones por la incertidumbre de lo que es incierto y en otras por la confianza de sabernos ganadores, llegamos a obtener por medio del voto de nuestra gente, la responsabilidad de administrar el desarrollo de nuestro Macuelizo. Construimos, junto al pueblo, el Plan de Gobierno municipal. Incluimos en esta herramienta de desarrollo programas como el mejoramiento de carreteras, instalación de paneles solares, instalación de sistemas de cosecha de agua, conservación y protección del medio ambiente, plan techo, instalación de letrinas, atención a las mujeres, los niños, adolescentes, adultos, atender la cultura, el deporte y un nuevo componente: La soberanía y seguridad alimentaria y nutricional de nuestros pobladores.
No en vano hemos adquirido experiencia en municipalismo, experiencia que nos ha permitido tener claridad del rumbo de nuestros esfuerzos y hacia donde orientar las estrategias de desarrollo. Aunque parezca una palabra gastada, para nosotros es la esencia de estar donde estamos y el motor de impulso hacia un futuro mejor para nuestra gente. Gracias al hecho de aguzar nuestra consciencia, comprender nuestro rol desde el escenario en el que estamos, comprender el papel de integralidad que conllevamos en los hombros los servidores públicos. Todo es importante, pero el meollo de todo está en identificarnos con la gente, tener un alto sentido de pertenencia y de pertinencia para ser portadores de esperanza, de progreso, de alegría y de fe.
Vamos a seguir caminando con ímpetu, transparencia, responsabilidad, unidad, solidaridad etc, pero también vamos a revisarnos, a vernos por dentro y mejorar aquellas cosas que por una u otra razón no han sido eficientes.  El dinamismo y el comportamiento cambiante de la sociedad, nos obliga a realizar ajustes cada día, a ser autodidactas y replantearnos todo aquello que implique quedarnos estancados en el camino. Vamos con el espíritu del revolucionario, del sujeto de cambio, de oídos abiertos, de mente y espíritu serio. Vamos a ser líderes, de aquellos que aceptamos con humildad la critica de nuestro hermano, de los que subimos a todos al vehículo del progreso, del que entiende y se da a entender, del que comparte las alegrías y las tristezas porque estamos claros que solo de esa manera llegaremos con gloria al progreso deseado.
Los niños deben asistir a las escuelas en ambientes escolares aceptables, además del calor humano que le imprimen los docentes, también pretendemos que todos asistan a las aulas de clase con las comodidades permisibles, porque es necesario, justo y ante todo metodológicamente imprescindible.
Ante la declaración de “no viables” los proyectos de electrificación convencional, estamos atendiendo las necesidades de la gente para que las noches sean más cortas y llegue esa luz tenue, pero llena de esperanza que tanta falta hace y que ha sido demanda recurrente de los pobladores. Nuestro propósito es que los niños y los adultos compartan, bajo la luz, en familia y con alegría la leyenda contada por el anciano, que la familia pueda levantarse por las madrugadas a preparar el café, enciendan la luz, prescindiendo para siempre del hachón  de ocote que ha afectado por años sus pulmones. Que tengan acceso a las noticias, la música y a su programa favorito diariamente sin requerir obligatoriamente de las baterías para el radio, que las noches en las comunidades no estén selladas por el reflejo de la luna como única luz que cubre los bosques y que de ahora en delante podamos ver por las noches, en las faldas de los cerros, las muchas luces, el mundo de luciérnagas que parecen ser las bujías de las casas cuando son vistas desde la distancia.
Creo fielmente que cuando tenemos este sentimiento, entonces podemos llamarnos municipalista, es cuando en nuestra mente se mantiene siempre viva la imagen de nuestra gente, alegre, viva, dinámica y eternamente satisfecha. Aunque parece un sueño, no, es una realidad que vive en el corazón de todos.
Vamos todos por el mejoramiento del modelo de desarrollo, de mejora continua y de esperanza.

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